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jueves, 10 de octubre de 2013

El número 59, Ángela Martín Reyes




Era 28 de mayo de 2013. Acababa de llegar del instituto muy acalorada. Hacía muchísimo calor, el sol brillaba con fuerza y el canto de los grillos retumbaba en mis oídos.
Al oler los filetes de pollo, solté rápidamente la mochila de una manera brusca. Me dirigí a la cocina y llevé mi plato de comida al salón. Empecé a comer, mientras veía las noticias en Antena 3 y a la vez escuchaba los insoportables ronquidos de mi abuelo.
Me disponía a cambiar de canal, ya que me parecía absurdo ver a Rajoy. Fue entonces cuando una voz aguda informó que en China habían rescatado a un recién nacido de una tubería de baño.
Recuerdo claramente que me quedé sin habla. Dejé de comer, mientras contemplaba de manera absorta la televisión. En ese momento, mi abuela me decía algo pero no le prestaba la más mínima atención.
La voz aguda continuaba, al parecer un vecino escuchó el llanto del bebé y decidió llamar a los bomberos. De pronto pusieron el vídeo de cómo salvaron al recién nacido. Los vellos de mi brazo comenzaban a erizarse y mi boca se quedaba seca.
Cortaron la tubería en forma de “L”, con ayuda de un serrucho, mientras podía verse el rostro de esa pequeña criatura, aún con la placenta. El niño identificado como el número 59, por su incubadora, creo que pesó dos kilos. Esta noticia hizo que personas llegaran al hospital con pañales, ropa de bebé.... Si no recuerdo mal, hubo ofertas de adopción.
Mi cabeza a partir de aquí, empieza a nublarse. Pero estoy segura de que nunca olvidaré ese día.