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sábado, 6 de octubre de 2012

El despertador, de Verónica Sojo Úber

Apago la alarma y le demuestro al tiempo quién manda.

Camino de migas, de Antonio Miguel Díaz Sequera

Después de que Pulgarcito sacase de la pobreza a su familia con las botas mágicas de aquel gigante, no se esperaba que pronto tendría dos nuevas amenazas: los vehículos a motor y la crisis de su país. Al ver que estos nuevos objetos a cuatro ruedas eran más veloces que el poder de sus botas, tuvo una idea que solo a él se le podría ocurrir, sería el guía que llevaría a esos trastos derrochadores de dinero hasta sus destinos. El pequeño muchacho hizo caminos de migas de pan por todo el país, haciendo así que los vehículos llegasen a sus ubicaciones y consiguió de aquella manera lo suficiente para sobrevivir a la crisis y salvar de nuevo a su familia. Muchas décadas más tarde, Pulgarcito falleció, dejándonos un invento increíble, útil y realmente necesario al que hoy en día conocemos como ''carretera''.